Esta mañana, la mayoría de los pistolas han comprobado en vivo y en directo, como son las tripas de una empresa. <montón de máquinas dando vueltas y montón de gente procurando que todo funciones adecuadamente.
Y ese olor... ese constante olor a chocolates de fondo...
Ahora dejamos lo poético y pasamos a lo profano: A mitad de camino de vuelta, le digo a Alberto que estaba sentado el lado que qué tal? Y me dice: Pues a mí me gusta más el jamón que el chocolate... Y yo le suelto... que a mí también... y me responde... pues mi papá... y yo voy y lo dejo caer... como si nada. Jesusito... tienes el enemigo en casa. Ja, ja.